Cómo formatear un PC

Hoy vamos a hablar de algo que, tarde o temprano, todos terminamos haciendo: formatear Windows 10 u 11. Ya sea porque el ordenador va lento, los programas no se abren como antes o simplemente porque el espacio se nos ha quedado corto… no te preocupes, no es el fin del mundo.

Formatear puede sonar a algo técnico, complicado o incluso peligroso, pero la verdad es que hoy en día es bastante sencillo. Y lo mejor: no necesitas discos de instalación, ni USBs especiales ni programas raros. Solo tu PC y unos pocos clics.

Formatear PC con Windows 10 u 11

Lo primero que tienes que tener claro es que esto solo vale si ya tienes instalado Windows 10 u 11. A partir de ahí, lo único que tienes que hacer es:

  1. Ir al menú de inicio, hacer clic derecho con el ratón y entrar en “Configuración”.
  2. Una vez ahí, busca la opción de “Windows Update” o “Sistema” y, dentro de ese menú, selecciona “Recuperación” si entras desde “Sistema” u “Opciones Avanzadas” y luego “Recuperación” si lo haces desde “Windows Update”. Aquí es donde empieza la magia.
  3. Verás una opción que dice “Restablecer este PC”. Esto básicamente es el botón de reinicio total de Windows. Al hacer clic ahí, el sistema te dará dos opciones:
    • Mantener tus archivos o quitarlo todo. Si quieres dejar el equipo como nuevo, sin rastro de nada, selecciona la opción de “Quitar todo”. Pero ojo, esta opción borra absolutamente todo: documentos, fotos, programas, configuraciones… es una limpieza profunda.
    • En cambio, si solo quieres refrescar el sistema, pero mantener tus archivos personales, entonces selecciona la opción de mantener archivos. Windows eliminará las configuraciones y programas, pero conservará tus documentos, fotos, vídeos… lo esencial. Eso sí, siempre es buena idea hacer una copia de seguridad antes de cualquier cosa, por si acaso.
  4. Una vez elegida la opción que prefieras, Windows te preguntará cómo quieres reinstalar el sistema. Hay dos formas:
    • Descargándolo desde la nube o utilizando los archivos locales que ya están en tu ordenador. La descarga desde la nube puede pesar más de 4 GB, así que asegúrate de tener una buena conexión si eliges esa. Pero si no quieres gastar datos o simplemente prefieres lo más rápido, la restauración local es suficiente.
  5. Aquí puedes personalizar el proceso. Por ejemplo, puedes decidir si quieres borrar solo la unidad donde está instalado Windows o todas las unidades del ordenador. Esto es importante, porque si tienes discos secundarios (como el típico Disco D: con archivos personales), puedes evitar que se borren. Pero si lo que quieres es hacer una limpieza total, selecciona todas las unidades y deja el equipo como salido de fábrica.
  6. Cuando todo esté configurado, confirmas la operación… y listo. El sistema comenzará el proceso y en unos minutos tendrás Windows 11 reinstalado, limpio y rápido.

Eso sí, recuerda que si borraste todo, después tendrás que volver a instalar tus programas, controladores y demás. Así que ya lo sabes. Formatear no tiene por qué ser complicado, ni necesitas ser un experto. Solo hay que saber dónde hacer clic y qué opción elegir.

¿Te ha servido? ¿Lo vas a probar? Cuéntamelo en los comentarios y, si te interesa sacarle el máximo partido a tu ordenador, no te olvides de darte una vuelta por el canal. ¡Nos vemos!

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Sergio

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